El triunfo de la Selección en la Copa del Mundo tras vencer en el Campeonato de Europa se ha convertido en uno de los hitos del deporte español a nivel internacional. Su ejemplar forma de entender el fútbol, basado en la deportividad, el juego limpio y el compañerismo ha logrado reunir a millones de personas en torno a un equipo que ha hecho historia.
Concedieron el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2010 a la Selección Española de Fútbol, ganadora de la Eurocopa de Naciones de 2008 y del Campeonato del Mundo de 2010.
Cuando recibieron el premio príncipe de Asturias, el entrenador, Vicente del Bosque,
dijo lo siguiente:
“La selección que hoy recibe el Premio Príncipe de Asturias es depositaria de unos valores que van más allá de los éxitos puntuales y de su materialidad, y es, también, legítima heredera de una tradición que nos honra. Esos valores tienen carácter imperecedero y perfil determinante. Son el esfuerzo, el sacrificio, el talento, la disciplina, la solidaridad y la modestia. Los jugadores que han obtenido el Mundial han sido leales a dichos principios y a los de la deportividad y el honor. Defendiéndolos alcanzaron la victoria final. De otro modo no habría sido posible.
El éxito de España en Sudáfrica ha sido el premio a todo ello, pero, también, el resultado del convencimiento de los jugadores en que lo que hacían era lo mejor y a la fe en su propuesta futbolística. Nunca nos faltó ni lo uno ni lo otro. Éramos conscientes de que únicamente así podríamos ser capaces de sobrellevar las adversidades y dificultades que surgieran para lograr lo que nos habíamos propuesto”
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